20/12/2017 | Volver

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LAS FIESTAS NAVIDEÑAS Y EL ALCOHOL

LAS FIESTAS NAVIDEÑAS Y EL ALCOHOL

Por: Lic. Juan Panayotón (*)

   A pocas horas de celebrar las fiestas de Navidad y el Fin de Año, las bebidas alcohólicas volverán a ser uno de los principales invitados en muchos hogares argentinos y del mundo. En estas fiestas se suele ingerir grandes cantidades de alcohol, inclusive personas que nunca consumen durante el año hacen una excepción. Y sabemos que el alcohol en exceso, sobre todo de manera continuada, conlleva riesgos importantes para la salud y graves consecuencias.
   Si bien, las fiestas y en especial la Navidad, es un momento de reencuentros y celebraciones, no hay que olvidarse que el verdadero sentido de la Navidad, para los cristianos, es un tiempo de recogimiento y unión familiar, esperando la llegada del niño Jesús, que traerá renovadas esperanza de paz en el mundo. La Navidad es un tiempo para reflexionar con la familia y compartir con los seres más queridos. Pero todo esto queda en un segundo plano, cuando a la mayoría de la gente lo único que le interesa es saciar su gula con abundante comida y alto consumo de bebidas alcohólicas, desconociendo y dejando a un lado el verdadero sentido de la Navidad.
   Aunque suene redundante y reiterativo, para disfrutar de las fiestas navideñas no hace falta emborracharse. Pasar unas fiestas saludables no significa que tengamos que abstenernos de las bebidas alcohólicas, siempre que la ingesta sea moderada y acompañada de comida, ya que, cuanto más lleno esté el estómago más tardará el alcohol en llegar a la sangre.
   Durante las fiestas navideñas, el consumo de alcohol se dispara. La Nochebuena, el fin de año, las despedidas de año y las comidas con amigos potencian el abuso de bebidas alcohólicas, las que se asocian con la diversión. Pero no es necesario ingerir alcohol para gozar de una fiesta, es más, si no se bebe alcohol, se disfrutará mejor de la fiesta, con plena conciencia de los actos y con los sentidos inalterados, logrando alejarse de consecuencias muy negativas para la salud.

CÓMO ACTÚA EL ABUSO DE ALCOHOL EN EL CUERPO

   El consumo abusivo de alcohol puede convertirse en un enemigo de primer orden de nuestro organismo. Cuando se ingiere una copa de alcohol, éste se absorbe en el aparato digestivo antes de pasar a la sangre. La velocidad de absorción y su paso a la sangre depende de factores como: la cantidad ingerida, la bebida consumida (a mayor graduación, mayor rapidez) y la presencia o no de alimentos en el estómago. La absorción será más lenta cuando haya comido. De ahí que se aconseje comer algo si se va a ingerir alcohol. Una vez en la sangre, el alcohol se distribuye por todos los órganos del cuerpo afectando a :
- Cerebro: el alcohol disminuye la memoria, la concentración, el autocontrol. Debe evitarse su consumo antes de los 25 años, porque en la juventud el cerebro y el sistema nervioso todavía están en pleno desarrollo y el alcohol puede causar daños graves, disminuyendo la corteza prefrontal y el tamaño del hipocampo, que interfieren en una correcta circulación sanguínea. 
- Hígado: éste órgano se encarga de eliminar el alcohol. Tarda una hora en procesar ocho gramos de alcohol (medio vaso de vino). Sus efectos acumulativos lesionan el hígado causando cirrosis, insuficiencias hepáticas y cáncer.
- Aparato digestivo: el exceso de alcohol hace que se liberen sus enzimas y empiece a destruirse así mismo. Su inflamación provoca náuseas, vómitos, malestar y sobre todo mucho dolor. Además, debido a que el páncreas produce la insulina, puede degenerar en diabetes.
- Corazón: puede producir insuficiencia cardíaca con palpitaciones, taquicardias, infartos, etc.
   El alcohol daña también el sistema inmunológico por lo que las personas alcohólicas tienden a sufrir más enfermedades. Está implicado en el 60 % de las quemaduras fatales, ahogos y homicidios, y en el 50 % de las lesiones traumáticas graves y las agresiones sexuales. Así como, el alcohol es el responsable del 50 % de los accidentes de tránsito mortales.
   Por todo lo dicho anteriormente, pasemos las fiestas Navideñas, en paz, con alegría y que el alcohol no altere el sentido religioso y familiar de las mismas, esperando con felicidad el nacimiento del niño Dios.-

 (*) El autor es psicólogo (M.P. 50105), Director de ADAR, servicio especializado en el tratamiento de las Adicciones de Caritas La Plata.